¿Qué son los arcanos menores del tarot?
El tarot es como un libro, pero no uno cualquiera. No tiene capítulos con dragones o héroes mágicos (bueno, un poco sí), pero habla de ti. De lo que te pasa por dentro, aunque no se note por fuera. De lo que sientes, lo que piensas cuando nadie te escucha. Dentro de ese libro hay dos tipos de cartas. Algunas parecen gritar: “¡Atención, esto es importante!”. Son los arcanos mayores.
Y luego están los arcanos menores del tarot, que a veces pasan más desapercibidos. Pero si te fijas bien, son los que más hablan de lo que vives cada día.
Son 56 cartas. Muchas, sí. Pero no te agobies. No necesitas saberlas de memoria para entenderlas. Lo curioso de los arcanos menores es que, aunque no tengan tronos ni rayos en el cielo, te cuentan cosas que seguro reconoces: una emoción que te sacude, un enfado que no sabes cómo explicar, las ganas de empezar algo aunque te dé un poco de miedo.
Estas cartas se dividen en cuatro grupos: copas, oros, espadas y bastos. Las copas te hablan de lo que sientes. Los oros, de lo que valoras, no solo dinero. Las espadas, de tus pensamientos y tus líos mentales. Y los bastos, de la energía y el impulso por hacer cosas.
Dentro de cada grupo hay diez cartas numeradas y cuatro personajes: sota, caballo, reina y rey. A veces son personas reales que conoces. Otras veces, eres tú actuando de cierta manera. Como cuando te lanzas sin pensar (ahí está el caballo de bastos), o cuando cuidas de alguien con cariño (suena a reina de copas, ¿verdad?).
Y sí, se llaman arcanos menores, pero lo de “menores” es solo un nombre. Porque lo pequeño no siempre es menos. A veces, una carta que parece simple te hace entender algo que llevabas semanas sintiendo y no sabías cómo decir.
Los arcanos menores del tarot son así: discretos, pero muy tuyos. Están ahí para recordarte que tu historia también se escribe en los detalles.
